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PsycotiC

Libertad, horrible libertad.

Cada día se hace más difícil ser libre y tomar tus propias decisiones. El crecimiento de la población trajo consigo la creación de la sociedad. Mientras la segunda se moderniza, el ser humano, que podría ser denominado el ’cliente’ de esta sociedad (por el hecho de que, supuestamente, está hecha para él), sigue igual de inteligente que hace miles de años, cuando los primeros ’Homo Sapiens’ se cruzaron con los últimos ’Homo Neanderthalensis’ (supuestamente), o peor que entonces.

Supuestamente, ésta sociedad ha sido creada para hacer nuestra vida más cómoda. Por simplificarnos las cosas ante todo. Pero todo eso solamente es una apariencia, pues, a medida que crecemos, más cosas dependen de nuestras decisiones. Cuando decides qué estudiar, en qué trabajar, etc. te juegas tu futuro. Más tarde, cuando decides casarte, tener hijos, formar una familia... te toca decidir no solo tu futuro, sino el de la persona que está junto a ti, el de tus hijos, etc.

Por eso, la sociedad, lejos de cumplir su objetivo, de hacer la vida y la existencia de nuestra especie más llevadera, con menos responsabilidades, y más placentera, coloca cada día, cada hora, más peso sobre nuestros ya cargados hombros. Y sean quienes sean los que modelan esa sociedad, y, por ende, nuestras vidas, no parecen preocuparse por personas a quienes no conocen.

Desde aquí, en la silla, frente a un ordenador, en una casa que ni yo sabría situar con exactitud, os pido un voto de sinceridad: ¿De veras alguien se cree que, quien sea que modela nuestras vidas, se preocupa por lo que nos pase a nosotros?

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