No aprendas, memoriza.
Justamente hoy han acabado todos los exámenes que tenía que hacer en la ESO, y me he dado cuenta de una cosa. El objetivo de esta educación no es que aprendamos. Llegados a cierto punto, es incluso contraproducente para el estado, ya que no se necesitan artistas (cosa que yo quisiera ser), filósofos o pensadores, sino obreros baratos, camareros para servir la comida a quien la pueda pagar, etc.
El sistema de exámenes (y que conste que no puedo ofrecer un sistema de aprendizaje mejor), no premia la inteligencia, sino la memoria. Una persona incapaz de memorizar, o que necesita más tiempo, se verá perjudicada por los estudios, o incluso perderá su vida personal en pro de sacar mejor nota en los exámenes. Luego, llegados a cierto punto, el individuo olvidará todo, decidirá dejar de estudiar, ponerse a trabajar y servir a la sociedad. Una tarea encomiable, pero que lo volverá a sumir en una ignorancia casi absoluta. Al no utilizar ciertos datos, sus nociones de historia, de geografía, de matemáticas, de lingüística, etc. irán desapareciendo para que solamente quede lo que esa persona utiliza a diario.
¿Dónde está el problema?, nos preguntamos. El mayor problema de este sistema es que, una vez arraigados en una profesión, en un lugar, se acabará nuestra vida. Una persona de 40 años no podrá dar un cambio radical a su vida, rememorar todo lo que estudió en su época y dedicarse a otra cosa, por lo que quedará atrapado en una rutina que ya le aburre el resto de su vida.
0 comentarios